"Mantener un movimiento en la calle es muy complicado, salvo que se produzca una movilización masiva de la ciudadanía. La duración de la protesta reduce inevitablemente el número de participantes y la radicaliza. Estos movimientos siempre tienen dos almas: el alma reformista y pacífica y el alma revolucionaria y agresiva. Mientras el número de movilizados es grande se mantiene el carácter cívico y los grupos más radicales no encuentran espacio favorable para hacerse notar. Pero a medida que se va perdiendo afluencia y que el grupo se reduce a los más militantes, el peso de los radicales crece. Y con ello, la posibilidad de cometer acciones que les desprestigien."
"En Cataluña, el Gobierno catalán estaba esperando el error desde la fallida operación policial de limpieza de la plaza Cataluña, de la que los indignados salieron reforzados por la desproporción de la actuación policial. El intento de impedir la entrada de los diputados al pleno de los recortes ha sido hábilmente administrado por las autoridades para romper el efecto de simpatía que se había instalado en la opinión pública, a pesar de algún exceso de escenificación, como la entrada del presidente Mas y algunos consellers en helicóptero [...]"
"Sería, sin embargo, un disparate que tanto los Gobiernos como los partidos políticos y los medios de comunicación dieran por amortizado el movimiento y se limitaran a la criminalización de lo que quede de él. Sería equivocado, por dos razones: porque los motivos para la protesta existen -tanto los que tienen que ver con la gestión de la crisis, como los relacionados con la calidad de la democracia- y porque, independientemente de la suerte de estas movilizaciones, una gran parte de la ciudadanía seguirá considerando fundadas sus críticas y muchas de sus propuestas. Una democracia representativa digna de este nombre tiene que ser capaz de hacer suyas estas demandas y asumir las reformas necesarias."
A este magnífico artículo añado unos párrafos sobre el tratamiento en la prensa de lo ocurrido ayer. Aunque @acampadaSol ha condenado rotundamente los actos violentos, la repercusión de esta condena en los medios ha sido bastante pequeña y algunos casos torticiera. En ABC por ejemplo sólo aparece en el último párrafo de un artículo.Hemos pasado de ser los indignados a ser los violentos. Esa es la imagen que se presenta en la prensa de un movimiento que hasta ayer ha sido profundamente pacífico. Y lo peor es que, en parte, tienen razón. La violencia, la incoacción y la intimidación han ocurrido.
Desde algunos sectores de la sociedad y la política se pretende que los actos de ayer sean "la desacreditación última del 15M".
Pero no va a ser así. No. Porque en la manifestación del próximo 19 de junio vamos a mostrar miles de pancartas condenando la violencia. Porque vamos a esforzarnos por presentar una imágen cívica del 15M. Porque somos cívicos. Porque creemos en la democracia y la practicamos sin intimidación. Porque vamos a proclamar nuestras propuestas de forma pacífica.
Porque ellos saben que tenemos razón en lo que pedimos.
En el 15M hay violentos y tenemos que desalojarles de este movimiento. Con flores. Cuanto antes, o nos quedaremos mudos.
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